Estos objetos sólo tienen vida en la historia, en el pasado. Aunque hoy se las engalane y adornen un jardín, o se restauren y barnicen para figurar en los patios de los museos, estos nuevos usos no representan ni una continuación de su vida pasada ni un renacimiento. Se trata de una confirmación de su muerte. Por eso, aunque las veamos, no las apreciamos, no tienen sentido para nosotros, no nos dicen nada.
El proyecto de arte público Cementerio de Carretas gira en torno a este propósito: que las carretas nos vuelvan a decir algo. No podemos pretender que nos digan lo mismo que representaron para tantos hombres y mujeres del campo hace años. Podemos, sí, tratar de que, desde otro plano, que es el artístico, adquieran un nuevo sentido. Se trata de colocar a la carreta de nuevo en la historia por la vía de la manipulación artística.
Por eso adoptamos la imagen de un cementerio, en el Llano de Putaendo, un auténtico cementerio para carretas, entendido como entendemos la expresión "cementerio de elefantes", es decir: cuando las carretas saben que van a morir, irán a este lugar, en el que serán preparadas para otra vida. Esta preparación consistirá en intervenirlas de una forma que asegure su trascendencia. Se usarán diversas técnicas de intervención, según el estado y las condiciones en que estén. Algunas se prestarán para el tratamiento que llamamos "madera perdida", que consiste en encerrar cada una de ellas en una especie de armazón hecho de piezas de hierro soldadas entre sí (estas piezas han de provenir de la misma comunidad, y serán de preferencia de origen doméstico, agrícola o minero). Una vez terminado este armazón, serán quemadas para que sea el hierro el que se encargue de preservarles la huella.
Para otras se ha proyectado incluirlas en hormigón, como se conservan algunos insectos en ámbar (técnica de "inclusión en hormigón"). Se depositará la carreta entera en una caja metálica y se verterá hormigón en ella hasta que la cubra por completo. Una vez fraguado el hormigón, se abrirá el molde, y quedará un monolito, colocado en el paisaje, encerrando la carreta, a la espera de que dentro de 1000 años, encuentre la forma de "des-cubrirla". Se trata de una "palentologización" de la carreta.
Esta intervención irá acompañada de la construcción de varios bloques, que incluirán piezas de carreta y que, por lo tanto, serán de menor tamaño. Se numerarán y se determinará la fecha en que deben abrirse para des-cubrir su contenido. El des-cubrimiento de estos bloques será seriado, posiblemente uno cada diez años. De esta forma, se creará una cronología que llevará al des-cubrimiento final de la carreta completa.
El tiempo, ya no como causante de decrepitud, sino como preservador. El des-cubrimiento seriado permitirá a la gente de varias generaciones relacionarse con el objeto-carreta, declararse "paleontólogos" de carretas y conocer otras formas de experimentar el tiempo. La presencia del hormigón ayuda a reforzar el carácter anti-nostálgico del proyecto.
También se ha previsto hacer una carreta virtual, sin pasado ni historia que contar. Sería una carreta hecha hoy, que se recubriría y sería quemada también, como testimonio de que el pasado es una construcción del presente. Y todo este trabajo se efectuará al aire libre, en el llano de Putaendo, a la vista de todos. Las intervenciones serán públicas, en fechas señaladas y como parte de celebraciones populares.
El hecho de volver a decir las cosas da vida a las cosas. En ese sentido, el armazón de la carreta hecho en hierro o el bloque blanco en medio del paisaje son explicaciones de la vieja carreta de madera, que le permiten seguir viva. Los resultados de estas intervenciones, y de las nuevas que aún no imaginamos, no serán adornos, ni símbolos del pasado, ni artículos de museo; serán obras escultóricas inspiradas en el pasado pero que no darán pie a nostalgias estériles sino que proyectarán posibilidades en el presente y el futuro. Podrán ser objetos lúdicos, puntos de encuentro, metas de excursión. Podrán ser alabadas o criticadas como objeto de arte; serán de todos y de nadie.
La intención que se prefigura es la de una obra en proceso que, con la incorporación de otras carretas, planteará posibilidades variadas y la introducción de otras técnicas y materiales. El hecho de estar geográficamente abierta y de libre acceso permitirá también que reciba aportes e influencias varias. La apertura mostrada ya por la comunidad es signo de que este proyecto no tendrá una sola marca o sello.
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